jueves, 3 de febrero de 2011

UN MUNDO FELIZ



El templo era un lugar de sacrificio,
allí bajaban los dioses para beber la sangre,
se celebraba una orgía de carnes.

El templo sirvió para la oración y para el matadero,
Hasta el emperador se bañaba en la sangre del toro,
el pecador se bañaba en la sangre del Cordero.

Pero ahora no es así. El néctar de los dioses es insípido,
la gente buena prefiere el mundo amorfo de la belleza,
siente terror ante una erupción en la piel,
huyen como del infierno del maldito.

Han infectado la sangre de los pequeños y luego los destierran,
no quieren ver la verdad del más allá tan cerca,
se horrorizan del mal que han erigido en su estupidez moral,
y se consuelan con la leche del engaño.

jueves, 6 de enero de 2011

SANATÁS



¿Sabes de alguien que logre vivir cuanto lee y piensa?
No me refiero a aquellas personas que insisten toda la existencia
deseosos de unir la teoría con la práctica.
Tampoco me refiero a otras personas buscan superar la esquizofrenia
de sus vidas.
Lo que me pasa a mí es que detrás de este escenario que es mi vida,
hay un mago que ordena mis vivencias.
¿Acaso no es la misma sensación que describió Jung: un centro organizador
de la vida psíquica? Es posible.
Por eso tengo varios Blogs: uno para sanarme a través de narraciones dolorosas, funciona como síntoma; otro, para dejar que el espíritu drene mediante la poesía; otro para calcar
los telegramas del inconsciente en los sueños. También tengo uno que es dedicado a las
reflexiones que deben guiar mi vivencia. Allí cabe Lacán, freud, Foucault, Eliade y más

Es como dividir la corporeidad en casillas significantes, en salas de esta casa
que se llama sanación.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Lengua Vieja


Mueca adorable,
eres tan antigua como el ser humano.
Fuiste parte de su abecedario primitivo de señas.
Ahora, sonrisa, habitas mi rostro en silencio.


Ojos chorreantes, enfermos.
Eras parte de las letras antiguas.
Te viertes ante el dolor o la alegría.
Cuando la cueva primitiva se inunda, tu abres paso como fuerte cascada.
También, lágrima, sueñas en silencio.

La Cueva


Llevo,
Humanidad indolente y apresurada al juicio sin misericordia,
llevo en mí aquella caverna primitiva que te protegió de los hielos.
Aquella misma cueva que cuidó tu fuego, se formó en mí, más allá de mi conciencia.
Desde que salí de ella, cuando construí la primera casa,
desde entonces ella se excava en mí.
No me juzguez sin justicia.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Ratones en el alma, 22 de julio de 2010. Camino a Bogotá.


El alma tiene un agujero para los ratones.
Ellos mismos lo construyeron con sus dientecitos níveos.
El alma deja escapar suspiros por ese hueco.
A veces deja salir sus tripas.
Eso sucede cuando tiene diarrea.

En el alma se almacenan como granos el dolor y la vida,
Como vino, los recuerdos y las esperanzas.

Los granos sirven como alimento y el vino como bebida.
En abundancia, son indigestión y borrachera.
La indigestión es dolor de estómago, baile de las vísceras;
La borrachera es la modorra de los sentidos.
No hay tonto más existencial y patético que,
Quien se lanza a la muerte, lleno y embriagado.

En el alma hay calor para los roedores del pasado
Y caricias para sus uñas trajinadas en el tiempo.

El calor no lo produce el fuego de la madera,
Se origina con el roce de las pieles velludas y grasientas.
Las caricias no son de una mano tierna,
Son pequeñas heridas que curan del miedo.

En el alma hay pulgas paseando con coronas de sangre.
También hay pelos sueltos volando hasta los rincones.

jueves, 8 de julio de 2010

DE LAS MIRADAS



De los ojos turbios que asustan a los muertos, Ten piedad,
De las miradas frías que paralizan, Ten piedad,
De los ojos profundos que arrojan los corazones al abismo, Ten piedad,
De las miradas arrogantes que retan a los más humildes, Ten piedad,
De la mirada inocente que provoca al monstruo, Ten piedad,
De las miradas solapadas de perfidia que mienten para proteger la verdad, Ten piedad.

sábado, 26 de junio de 2010

Benito seas por Dios



Imagínate un día en una fiesta. Has bailado tanto que decides tomar asiento para descansar. Te sientas, extiendes lo pies sobre otra silla. Estas distraído. De repente llega un joven, robusto, lleno de vida y se sienta en tus piernas. Es el mismo que has estado viendo durante el baile, el mismo que estuvo todo el tiempo con tu prima tratando de llevársela a la cama. La chica se distrae y él llega como de la nada a ti. Acuesta su pecho enérgico sobre tu estómago y su cara contra tu corazón. Lo abrazas. El tiempo se detiene.

Es fácil narrar acontecimientos. Es difícil contar cuanto sentí. Porque lo que te comento me ocurrió hace un par de días en unas bodas de oro del matrimonio de mi tío Juan. Sí. Fue el mismo día de san Juan y en una finca llamada san Juan. Ya entiendo por qué sucedió todo. El apóstol más joven quiso acostarse en el pecho de su maestro. ¿Sabría que soy profesor? Bueno, parece una analogía traída de los pelos aunque muy oportuna.

La eternidad termina. El chico se levanta. Vuelve al baile. Yo decido ir a cantar junto a los músicos borrachos. En un rincón de la casa la música moderna truena, en el zaguán, las cuerdas trinan, los boleros bailan. Y yo estoy con los guitarristas. Cantamos. A eso de las 4.30 de la mañana regresa el chico, ícono de san Juan. Se sienta en mis piernas. Lo abrazo por la espalda. Lo acerco a mi cuerpo. Nos estremecemos. Cada bolero lo cantamos viéndonos a los ojos, cada vez más cerca.

Sus ojos son un cielo negro y en el horizonte se alza una enorme estrella; brilla. Y ese cielo me mira, me anhela, me desnuda. Mi cabeza es una vorágine, mis intestinos se retuercen. ¿Cómo él, un campesino de cuerpo colosal, de manos de acero, de ríos de sangre crecidos a causa de la tormenta, cómo, repito, se ha acercado a mí para que lo abrece, para recibir calor? ¿Quién soy yo para merecer tanta vida en mi regazo? Es como si la inocencia hecha hombre quisiera sentir mis brazos rotos.

-Tú serás único en el mundo para mí, y yo seré único en el mundo para ti- Nos ponemos de acuerdo. Hacemos ese trato. -¿Sabes que con ese pacto nos convertimos en novios?- Lo sé. -¿Estás seguro?- Sí. ¿No te burlas de mí?- No, tú lo sabes. Desde que hablábamos, hace tiempo, lo sabemos. Creo que con eso se refería a que nuestras miradas han permanecido atentas, han asechado en el jardín, se han asomado por las ventanas de la imaginación esperando el momento preciso. Y es ahora. Llegó el momento y su mirada como claro de luna me sano. Me siento sano.

Gracias y Benito seas por Dios.